I.
Es agradable, pensó. Estar acostado en el alfombrado de la habitación de una casa que no era la suya, descansar su cabeza sobre el regazo de alguien más y sentir como los dedos de esa persona se paseaban con total libertad entre su cabello, logrando que una sensación de adormecimiento lo invadiera.
Tenía los ojos cerrados e incluso se dio la libertad de esbozar una pequeña sonrisa. Se sentía tranquilo, bien, cosa que no había sentido desde hace varias semanas atrás.
De fondo, se escuchaba la magnífica voz de Freddie Mercury, lo cual hacía aquel momento un poco mejor.
— Love of my life –you’ve hurt me. — Entonó y fue capaz de sentir como el cuerpo del pelinegro se tensaba bajo él. — You’ve broken my heart and now you leave.
Su “amigo” dejó de pasar sus dedos por su cabello, tomó su cabeza con delicadeza y se puso de pie. Gerard Way tuvo que abrir los ojos y sentarse, para poder ver a dónde se dirigía Ian.
— Love of my life, can’t you see? Bring it back, bring it back. Don’t take it away from me…
— Deja de cantar. — Ordenó, deteniendo bruscamente el canto del peliblanco. Los pálidos ojos azules del más alto lo miraban con dureza, casi con enojo. Gerard alzó una ceja en su dirección y se encogió de hombros.
— Because you don’t know, what it means to me. — Finalizó la primera estrofa de la canción, a manera de retar lo que Ian le había dicho. ¿Quién se creía para decirle lo que podía o no hacer?
El enojo que había en la mirada de su “amigo” fue rápidamente remplazado por el dolor y negó con la cabeza, apartando sus ojos de los olivos del peliblanco y se dedicó a observar por la ventana de su habitación. Por su parte, Way puso los ojos en blanco y volvió a recostarse, esta vez colocando sus brazos detrás de su cabeza.
— When I grow older, I will be there at your side, to remind you…
Nuevamente fue interrumpido por Ian Curtis, quien estaba sobre él y con sus manos a cada uno de los costados de su rostro. Lo miraba con esa intensidad que aparecía en sus ojos cada vez que le veía. Eso era lo que a Gerard le gustaba de él: la manera en que lo miraba, como si fuera algo de su propiedad y no estuviera dispuesto a compartirlo con nadie, ni siquiera con el mundo…
Oh… con que eso era.
El oji-olivo esbozó una sonrisa burlona que provocó el fruncimiento de cejas por parte del pelinegro.
— To remind you… — Retomó la línea donde se quedó, a pesar que la canción que había estado cantando ya había terminado — How I still love you –I still love you. — Finalizó, ensanchando su sonrisa al ver como aquel dolor volvía a la mirada de su “amigo”.
— ¿Por qué me haces esto? — Preguntó Ian con voz firme, cosa que logró sorprender al otro. — ¿Por qué piensas en él cuando estás conmigo?
Gerard no contestó nada. La pregunta le parecía demasiado estúpida y él nunca contestaba ese tipo de preguntas, a menos claro, que estas fueran hechas por cierto castaño de impresionantes ojos avellanas.
Curtis apartó la mirada al no recibir respuesta alguna, y llevó su cabeza hasta la clavícula del peliblanco, mordió en esta zona, consciente de lo mucho que Gerard adoraba que lo hiciera. Luego repartió besos a lo largo de su cuello y mordía con fuerza en los lugares que sabían eran los favoritos del oji-olivo.
Para cuando terminó, Gerard ya se sentía con ganas de más, pero no lo quería con Ian, lo quería con Frank.
— Eres mío. — Murmuró Ian contra su oído. — Irrevocablemente.
Jugó con el lóbulo de la oreja del oji-olivo y metió sus manos por debajo de su playera, sintiendo la piel de su abdomen y comenzando a temblar por la anticipación.
— Te juro que no te dejaré ir.
Y Gerard supo que estaba hablando en serio.
Posted by LegalizeDrarry in Fandom: Joy Division, Fandom: My Chemical Romance, Ficlet, Gerard Way, Ian Curtis, Pairing: Frerard (mención), Pairing: Ian/Gerard, Por: Michelle Razo, Serie: Sawdust